De Marvel al tritono, despidiendo a Black Sabbath


La banda que se formó en pleno oleaje psicodélico, creció a la sombra de los Beatles y The Who, pudo haber seguido ese camino, pero escapar de la rutina y el trabajo en la fábrica requirió del intervalo tritono para construir a uno de los géneros más importantes que aparecieron en la década de los 70. El grupo que apareció en 1968 llegó a su fin el pasado 4 de febrero, la última presentación comenzó con la ceremonia oscura 'Black Sabbath' y se prolongó a lo largo de 16 canciones, tres de ellas fundamentales para entender el uso de ese intervalo y su impacto en el doom, el stoner y el heavy metal.

El pasado martes platicamos en #SonicArsenal sobre las habilidades entre la guitarra y el bajo, mostramos a los herederos de los últimos 15 años y abordamos los detalles detrás de 'Children of The Grave' y 'Paranoid', pero nos saltamos 'Iron Man', lo mostramos como referencia de la canción 'The Metal' de Tenacious D, pero el tiempo limitó el contexto de la historia, aprovechamos el espacio de este blog para extendernos en el otro clásico que cerró ese concierto en Birmingham.

En 1970 Black Sabbath quería demostrar que no era una simple banda de blues con estruendosas guitarras distorsionadas, deseaba convertirse en un gran icono y lo logró. Tenían un disco y ya le habían dado forma al naciente heavy metal, sin embargo el reto del segundo disco parecía frenar sus expectativas. Para no desviarse en el camino, volvieron a apostar por un sonido fuerte y letras que hacían referencia a drogas, ocultismo, Satán, el horror y la ciencia-ficción. La mezcla definitivamente era demente, por eso no es extraño que el álbum adoptara el nombre de ‘Paranoid’.

La fórmula del disco fue rechazada por las estaciones de radio tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, sin embargo eso no le importó a los seguidores de Black Sabbath, que abarrotaron cada concierto para escuchar una de las canciones más importantes de la historia del grupo: ‘Iron Man’. Es el cuarto track de ‘Paranoid’ y es la canción más popular por el sello que Black Sabbath logro imprimirle al corte, muchos riffs sobre una base que parece un caos, pero que en realidad está perfectamente planeada.

Las vocales que se distorsionan al principio de la canción (cuando escuchas las palabras “I am Iron Man”) también lograron que éste corte se volviera en un clásico, sobre todo porque mostraban la iniciativa de la banda por experimentar. Para lograr ese sonido robótico paranoico en Ozzy, pasaron su voz a través de un “talkbox”, un accesorio electrónico que va conectado a la guitarra y al amplificador. Mientras las vocales mostraban esos toques futuristas, la guitarra lanzaba sonidos a través de un tubo, creando un efecto envolvente.

El corte abre con la batería y una guitarra repetitiva, la voz distorsionada de Ozzy surge y revela su personalidad antes que Tony Iommi lance esa serie de riffs, que ya se han vuelto inconfundibles para la historia de la música. Ozzy se luce y le da vida al personaje principal en Iron Man con una serie de zig zags, permitiendo que de vez en cuando surjan algunos actores secundarios que sueltan algunos cuestionamientos.



Pero la base rítmica y la voz de Ozzy no son suficientes para crear un clásico, por eso necesitaban una letra contundente que saliera de lo convencional. Black Sabbath concibió el corte como si fuera un largo letargo de ciencia-ficción, Geezer Butler inspirado por el personaje Iron Man de Marvel Comics. En lugar de dejar lucir al típico héroe, el grupo decidió convertirlo en un hombre que ha visto más de lo que deseaba y que puede transformarse en un ente vengativo. El corte concretamente habla sobre un hombre que viaja en el tiempo y observa el Apocalipsis, en el proceso se vuelve de hierro (“Se volvió de hierro en un campo magnético, cuando viajó en el tiempo para ver el futuro del género humano”).

Cuándo el protagonista regresa a la época en que vive intenta prevenir a los humanos, sin embargo nadie cree que el final de los tiempos se aproxime, precisamente en ese momento la voz de Ozzy se desdobla y da vida a esa serie de personas que cuestiona “¿Está vivo o muerto? ¿Sus pensamientos han abandonado su cabeza? ¿Porqué deberíamos preocuparnos?”. Nuevamente surge el protagonista, su frustración se vuelve furia, busca vengarse de los humanos... arrojando sobre el mundo el final que presenció.

El mejor momento de la canción surge en ese instante en el que el salvador se convierte en el verdugo. Las frases “ahora el tiempo está aquí, para que el hombre de hierro propague el miedo” y “la venganza de la tumba, mata a las personas que alguna vez salvó” dejan claro que el protagonista crea el Apocalipsis. Sus “pesadas botas de plomo” persiguen a la humanidad, ellos “corren tan rápido como pueden” pero el hombre de hierro ha surgido y no cederá hasta acabar con todos. Eso lo hace sentir vivo.

La atmósfera que el grupo creó para ‘Iron Man’ es sorprendente, realmente logra envolverte en la historia, liberando poco a poco algunas piezas hasta concretar el sonido que tendría el Apocalipsis. Esos sonidos también internaron convertirse en una ópera rock, sin embargo el grupo abandonó el proyecto y dejó que ‘Iron Man’ trascendiera tan sólo en seis impresionantes minutos de riffs y convulsiones vocales.


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