The Place Beyond The Pines

El cineasta Derek Cianfrance se reúne nuevamente con Ryan Gosling después del drama romántico Blue Valentine (2010), en una propuesta donde el reparto es capaz de desaparecer en el momento adecuado y aun así mantenerte en observación del legado de su historia. Sus tres episodios están conectados tan libremente y con temas tan dispersos - la moral, la justicia, el destino, la paternidad - que pareciera que no llegan a níngún lado, pero por esa razón lleva el título de El Lugar Donde Todo Termina.

Para ser más precisos, no es el lugar donde todo termina, más bien el sitio que se encuentra más allá de donde todo comienza, donde languidece ésta historia y posiblemente inicia otra lejos de nuestra vista. Se trata de un drama de la naturaleza de tres personas, relacionadas por un sólo instante en el que la vida se escapa, se puede convertir en una oportunidad o el punto de conocimiento del pasado donde el peligro, los padres e hijos disfuncionales finalmente se unen.


The Place Beyond The Pines se trata de un tríptico: el capítulo de Luke, el capítulo de Avery, y la sección final que transpira 15 años después del inicio de la historia del motociclista que trabaja en un circo desafíando a la muerte a toda velocidad junto con otros dos conductores dentro del Globo de la Muerte. Los tres actos tienen un enfoque diferente para cada protagonista, sin embargo la historia del anterior no es empujada a un segundo plano, sus acciones tienen un eco y reverberación aún después de haber abandonado la línea de tiempo.

El Guapo Luke, caracterizado por un Ryan Gosling clasicamente silencioso y cubierto de tatuajes es el punto de partida, pero la verdadera anécdota de éste capítulo es la llegada de Romina (Eva Mendes), a quien descubre un año después de su último encuentro como madre y con una nueva pareja. La promesa del filme de sexo y violencia cambia inmediatamente cuando Luke decide renunciar a su trabajo y establecerse para conocer a su hijo, pero un giro nos lleva a otro lado cuando el trabajo de mecánico no es suficiente para sus ambiciones como padre, por lo que acepta la sugerencia de explotar sus habilidades como motociclista y asaltar bancos.

Así es como el filme llega a la segunda parte, involucrando a Avery (Bradley Cooper), un policía novato convertido en héroe. Inteligente, ambicioso, con mucho que demostrar ante su familia, Avery lucha con las consecuencias de su fatídico encuentro con Luke, pero el personaje verdaderamente evoluciona al exponer la corrupción dentro de su departamento e iniciar una exitosa carrera política que nos lleva directamente al tercer capítulo, ésta vez la historia es a través de los hijos de ambos.

Derek Cianfrance encuentra en Gosling y Cooper los elementos para transmitir la idea de que los pecados de los padres pasan a los hijos, a veces de forma trágica décadas después, pero sin inclinarse por una perspectiva moralista. El giro que aporta el director es la narración de los hechos, así como prestó gran atención a los detalles humanos en Blue Valentine, en The Place Beyond The Pines logra una historia llena de elementos personales sin abundar en los diálogos.

Revelar más sobre la película y los tres personajes arruinaría las sorpresas, pero al final del recorrido se manifiesta la idea de confrontación entre Luke y Avery, encuentra un cierre en el acto tres con Jason, el hijo que simplemente sigue un camino hacia las explicaciones que fueron negadas desde su nacimiento. Es un filme sobre legado, donde los actos tienen resonancia e inquietan el alma durante más tiempo.



Publicado originalmente en F.I.L.M.E Magazine

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